¿Y si nuestras próximas casas crecen en Marte?
NASA está explorando una nueva forma de construir fuera de la Tierra: utilizar micelio para cultivar estructuras en la Luna y, algún día, en Marte.
¿Y si en lugar de llevar una casa al espacio, pudiéramos hacerla crecer allí?
Cuando imaginamos una futura colonia humana en Marte, probablemente pensamos en estructuras metálicas, módulos presurizados y robots ensamblando piezas bajo un cielo rojo.
NASA está explorando una posibilidad mucho más extraña:
que algunas de esas estructuras puedan crecer.
El proyecto Mycotecture Off Planet, liderado por la investigadora Lynn Rothschild en NASA Ames Research Center, estudia cómo utilizar micelio —la red de filamentos que constituye la parte vegetativa de los hongos— para producir materiales y estructuras fuera de la Tierra.
La idea pertenece al programa NASA Innovative Advanced Concepts (NIAC), dedicado a investigar conceptos tecnológicos que podrían transformar futuras misiones espaciales.
Y sí: hongos.
De transportar estructuras a cultivarlas
Construir una estructura en la Tierra y lanzarla hacia otro planeta tiene un problema evidente: el peso.
Cada kilogramo que se envía al espacio requiere energía, infraestructura y espacio de carga. Para una misión de larga duración a la Luna o Marte, transportar todos los materiales necesarios para construir un hábitat sería extremadamente costoso.
El equipo de Mycotecture propone cambiar la lógica:
llevar menos material y utilizar organismos capaces de transformarlo en algo más grande.
En lugar de transportar una estructura completamente terminada, los astronautas podrían llevar un sistema compacto que contenga una estructura inicial y hongos en estado controlado. Al añadir agua y proporcionar las condiciones necesarias, el micelio podría crecer alrededor de esa estructura y formar un biocompuesto.
Es una idea radical:
No llevar la arquitectura. Llevar la capacidad de hacerla crecer.
¿Qué es exactamente el micelio?
El hongo que normalmente vemos —el sombrero que aparece sobre la tierra— es solamente una pequeña parte del organismo.
Debajo existe una red de filamentos microscópicos llamados hifas, que juntas forman el micelio.
Esta red puede crecer a través de distintos sustratos y unir partículas entre sí, creando estructuras ligeras y moldeables.
Los investigadores de NASA han experimentado con diferentes sustratos y materiales, incluyendo residuos orgánicos y simulantes de regolito. También han estudiado cómo modificar las propiedades mecánicas del material durante su producción.
Una arquitectura que crece
El proyecto no se limita a imaginar paredes hechas de hongos.
NASA ha estudiado la posibilidad de utilizar estos mycomaterials para diferentes elementos: desde hábitats hasta muebles y componentes de sistemas espaciales. En sus experimentos se han desarrollado prototipos de estructuras inflables cubiertas con micelio, además de objetos como bloques y mobiliario.
Una de las ideas más interesantes es que el material podría ser ajustado durante su producción para modificar características como su densidad y propiedades mecánicas.
El proyecto también investiga hongos productores de melanina. Esta molécula es especialmente interesante porque puede ayudar a absorber radiación, un problema fundamental para cualquier estructura destinada al espacio.
De la Luna a Marte
Aunque Marte es parte de la visión a largo plazo, el proyecto ha ido avanzando por etapas.
La investigación de Phase III se centra en desarrollar la tecnología y estudiar posibles demostraciones, incluyendo una futura prueba en órbita terrestre baja y otra sobre la superficie lunar. El objetivo es aumentar la madurez tecnológica antes de pensar en aplicaciones marcianas de mayor escala.
NASA también ha estudiado estructuras miceliales como una posible tecnología para hábitats lunares, mientras desarrolla el concepto pensando en futuras misiones de larga duración hacia Marte.
Y lo más interesante: quizá esto no sea solo para el espacio
Una de las cosas más fascinantes de la investigación es que sus aplicaciones no necesariamente terminan fuera de la Tierra.
Los materiales desarrollados para Mycotecture Off Planet también pueden tener aplicaciones terrestres: construcción, mobiliario, aislamiento y objetos fabricados a partir de residuos biológicos.
De hecho, tecnologías derivadas del proyecto ya han contribuido al desarrollo de materiales y viviendas de micelio en Namibia. NASA documenta cómo estos materiales pueden producirse a partir de residuos utilizados como sustrato para el crecimiento fúngico.
Es decir:
una tecnología pensada para construir en otros mundos podría enseñarnos nuevas maneras de construir en este.
¿El futuro de la arquitectura podría estar vivo?
La propuesta de NASA plantea una pregunta mucho más grande que la posibilidad de construir una casa en Marte.
Durante siglos, hemos construido utilizando materiales que consideramos inertes: piedra, cemento, vidrio, acero, plástico.
La mycotecture propone otra posibilidad:
trabajar con sistemas biológicos capaces de crecer, transformarse y convertirse en materiales.
Quizás el futuro de la arquitectura no consista solamente en diseñar objetos.
Quizás consista en diseñar las condiciones para que los objetos puedan crecer.
Y debajo de todo esto, silenciosamente, está el micelio.
Beneath the surface, something is always growing.
FUENTE
Fuente principal: NASA — Mycotecture Off Planet: En route to the Moon and Mars, publicado originalmente el 26 de junio de 2024 y actualizado posteriormente por NASA. El proyecto está liderado por Lynn Rothschild, NASA Ames Research Center.



